• El equipo EMMA de Barcelona ha atendido 341 casos de violencia contra menores en el último año


  • El 83% de los agresores de víctimas atendidas por violencia sexual son personas cercanas al niño


  • El 79% son agresiones sexuales que sufren principalmente niñas y adolescentes

Un tercio de los agresores de pacientes atendidos por violencia sexual por el equipo del EMMA son menores de edad. Este es uno de los datos del balance anual de este equipo, la Unidad de Atención a la Violencia contra la Infancia y la Adolescencia de Vall d’Hebron, que ha sido presentado este martes. Las causas que señala el informe son complejas, pero destacan el acceso prematuro a la pornografía, que sitúan a los 8 años, y la falta de educación afectivo-sexual.

“Esto no quiere decir que un tercio de los adolescentes sean agresores o que hayamos detectado un aumento de la agresión entre los adolescentes, pero es un dato a analizar”, apunta Anna Fàbregas, adjunta del Servicio de Pediatría y coordinadora del Equipo EMMA.

En el último año, esta unidad de referencia para el tratamiento de la violencia contra la infancia y la adolescencia en Barcelona ha atendido a 341 pacientes -34 casos más que el año anterior. Dentro de la violencia contra los menores de 16 años, la gran mayoría, el 79% son víctimas de violencia sexual, seguido del 15,5% de los casos de maltrato físico y el 3% por falta de atención.

Niñas y adolescentes, las que más sufren

los niñas y adolescentes Ellas son las que más sufren la violencia sexual. Representan el 87% de los casos atendidos, entre ellos el perfil mayoritario de la víctima es el de una niña de 13 años. En cuanto a las edades de las víctimas que han sido atendidas hasta los 16 años, el 42% tiene más de 13 años, el 34% tiene entre 8 y 12 años, pero llama la atención que casi la cuarta parte, el 23,5% tiene menos de 7 años. años. El porcentaje de niños y adolescentes atendidos es del 13%.

El 83% de los agresores de víctimas atendidas por violencia sexual son personas cercanas al niño y adolescente, parientes o conocidos. El 50% de los casos atendidos han ocurrido dentro de la familia, y los padres representan el 34%, seguido de los primos con el 17%.

Fuera del ámbito familiar, el 42% de los la violencia sexual proviene de los compañerosde personas de la misma edad y entorno, donde, por tanto, hay más casos de agresores menores de 18 años, señala la Dra. Anna Fàbregas: “Este año hemos detectado un porcentaje importante de agresiones entre iguales, sobre todo en adolescentes; un tercio de los agresores son menores de edad”.

Acceso prematuro a la pornografía

Giuliana Ríos, trabajadora social de salud del Equipo EMMA, explicó la influencia que tiene el acceso a la pornografía a edades cada vez más tempranas. Ríos ha citado un estudio de la Universitat de les Illes Balears, según el cual el primer acceso a la pornografía se produce a los 8 años ya los 14 se generaliza el consumo.

Otras causas, según Ríos, son la falta de educación afectivo-sexual y otros factores como el entorno social, el perfil psicológico y la exposición prematura a conductas sexuales inapropiadas para la edad.

El informe destaca la importancia de la educación afectivo-sexual para ayudar al niño o niña a identificar situaciones que pueden ser de riesgo o relación inapropiadao para superar mejor las situaciones vividas.

Desde la primera infancia se recomienda dar nombres reales a las partes íntimas del cuerpo (senos, vulva, culo y pene), enseñarles que nadie puede tocarlos -salvo, según la edad, en momentos como el baño o el médico-. visitas-, y respetar las derecho de los niños no dar abrazos, besos u otras muestras de cariño si no quiere.

También es importante la educación tecnológica, para intentar prevenir el ciberacoso. “La comunicación verbal siempre debe acompañar los sistemas de control que los padres ejercen sobre los contenidos que sus hijos consumen a través de los dispositivos móviles”, dice Giuliana Ríos.

En este sentido, este año el Equipo EMMA ha publicado la guía “Estamos a tu lado”, que orienta a las familias con menores víctimas de violencia sexual y también establece pautas y recursos educativos sobre cómo trabajar la educación afectivo-sexual desde casa.

“No dejemos que sea un secreto”

“Los agresores a menudo usan el concepto de secreto para manipular a las víctimas y prolongar las situaciones de violencia en el tiempo”, explica Mireia Forner, psicóloga clínica del Equipo EMMA.

Por ello, Vall d’Hebron ha puesto en marcha el campaña de sensibilización #UnDeCadaCinc -que se refiere a que 1 de cada 5 niños, niñas y adolescentes es víctima de violencia sexual, según el Consejo de Europa.

Con el lema “No dejemos que sea un secreto”, Vall d’Hebron quiere contribuir a romper el circulo del silencio y dar herramientas a familias y escuelas para evitar el crecimiento de este tipo de violencia, que prolifera si se mantiene oculta por miedo, ignorancia o vergüenza.

Según Forner, “los niños deben entender que si un secreto les hace sentir mal, no los deja dormirlos avergüenza o los molesta, necesitan compartirlo con alguien, especialmente con un adulto de confianza.



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