• El PSOE asume el coste electoral que puede tener la decisión de reprimir el delito de sedición en algunos territorios pero mantiene su estrategia de deflación


  • Sánchez sabe que si quiere gobernar tras las elecciones generales de 2023 tendrá que sumar a ERC y otros socios de investidura


  • El presidente ha pasado de prometer en 2019 un delito contra los referéndums ilegales a conceder indultos, una mesa de diálogo y el fin de la sedición

La decisión de Pedro Sánchez de abolir el delito de sedición, con el que los políticos independentistas del procesovuelve a sacudir el panorama político y sitúa al Primer Ministro ante otro momento clave de la legislatura. La jugada es tan arriesgada como la que hizo en junio de 2021 cuando indultó a los nueve presos independentistas que organizaron el referéndum del 1 de octubre. Sánchez apuesta por la gobernabilidad y su futuro político a Cataluña. Necesita los votos de los ciudadanos catalanes y los votos de los partidos catalanes.

movimientos que van de la mano de ERC, su socio imprescindible en la legislatura y pieza clave para el PSOE si quiere seguir gobernando. El argumento para eliminar la sedición es el mismo que se usa para los indultos, promover la convivencia en Cataluña dentro de una estrategia de deflación del conflicto.

El presidente del Gobierno cree que esta hoja de ruta ha dado sus frutos. “¿Qué Cataluña es mejor, la del 2017 o la del 2022?”repite Sánchez quien presume que el conflicto ya no es un problema Para la mayoría de españoles, la sociedad catalana no está fracturada, ha disminuido el número de ciudadanos que quieren la independencia y el PSC se dispara en las encuestas.

El costo electoral de la decisión

Los presos del 1-O salen de la cárcel tras ser indultados en junio de 2021

Los presos del 1-O salen de la cárcel tras ser indultados en junio de 2021Prensa Europa

Con el elecciones municipales y regionales Más cerca de mayo de 2023, Sánchez y todo el PSOE admiten que una decisión de esta magnitud tendrá un coste electoral en algunos territorios. “nosotros lo tomamos”dicen abiertamente fuentes socialistas que reconocen que sus votantes más tradicionales de Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha No entienden por qué debe abolirse un delito que encarcelaba a políticos que desobedecieron la Constitución. Los barones más críticos con los pactos de Sánchez con los independentistas como Javier Lambán o Emiliano García-Page Ya han mostrado públicamente su rechazo a la medida.

Los líderes territoriales se juegan el poder en sus comunidades autónomas en un plazo de seis meses y les sitúa en una Situación incómoda ante sus electores. El presidente confía en que el ruido de estos días, con la derecha alimentando el debate de que el Gobierno ha traicionado al Estado de derecho y se ha vendido al independentismo radical, termina disolviendo como sucedió con los indultos.

Pero hay un factor incontrolable y de imprevisibles efectos políticos y electorales: ¿qué pasa si Puigdemont vuelve a pasearse libremente por Cataluña porque no se le puede aplicar ni el viejo delito de sedición ni el nuevo de desorden público agravado? Este es un escenario vaticinado por algunos magistrados de la Corte Suprema.

Las buenas perspectivas electorales del PSC

Pero, sobre todo, la gran esperanza del PSOE es que este malestar sea contrarrestado por la buen resultado predicho por todas las encuestas PSC liderado por Salvador Illa. Sánchez necesita el mejor resultado posible en Cataluña para mantener opciones tras las generales, un colectivo que aporta 47 asientos al Congreso de los Diputados. En 2008, Zapatero logró llegar a los 25.

La última encuesta del Consejero Delegado, el centro de estudios de opinión de la Generalitat, asegura que Illa volvería a ganar las elecciones autonómicas por encima de ERC y Junts. El PSC obtendría entre 35 y 41 diputados, hace año y medio ganó las elecciones con 33 diputados. En Cataluña no hay comunidades autónomas en mayo, pero los estudios demográficos indican que los socialistas catalanes son muy fuertes para próximas citas en las urnas.

Sánchez no solo necesita votos catalanes, también sabe que si quiere gobernar necesita agregar ERC y otros socios de investidura porque el PSOE y Podemos se quedarían por debajo de su resultado actual. El PSOE no tiene otra alternativa para seguir en Moncloa que pactar con los republicanos y otros partidos como Bildu, el PNV o la izquierda minoritaria.

Los cambios de Sánchez

Primera mesa de diálogo encabezada por Pedro Sánchez y Quim Torra en febrero de 2020

Primera mesa de diálogo encabezada por Pedro Sánchez y Quim Torra en febrero de 2020Prensa Europa

El líder socialista se ha topado con la realidad tras las elecciones de 2019 y lo ha podido comprobar en los tres años de legislatura. Pasó de hacer una campaña de mano dura contra los independentistas con promesas como la reforma del Código Penal a sancionar la celebración de referéndums ilegales o proclamar solemnemente que se iba traer a Puigdemont a España adoptar medidas muy controvertidas que marcarán su mandato, como la concesión de indultos a presos independentistas condenados, la creación de un mesa de diálogo con Cataluña que ya se ha reunido tres veces para “superar la judicialización del conflicto” y ahora eliminar el delito de sedición.

En el camino trazado por Sánchez está que se haga la reforma tan rápido como sea posible separarlo lo más posible de las elecciones. Es por ello que se ha optado por la fórmula del proyecto de ley y no por un proyecto de Gobierno aprobado por el Consejo de Ministros. De esa manera acortar los plazospara empezar, se han evitado los previos informes preceptivos del Consejo de Estado y del CGPJ.

Acelerar la reforma para separarla de las elecciones

La intención del PSOE y Unidas Podemos, firmantes de la propuesta, es poner la acelerador parlamentario y que la reforma pueda ser aprobada lo antes posible. No fijan públicamente plazos concretos, pero en privado sostienen que podría ser a finales de este año si tramitado con urgencia. La intención es que el asunto quede zanjado unos meses antes de la cita electoral del 28 de mayo para que el temporal se haya disipado.

El PSOE se esfuerza por subrayar que esto no tiene nada que ver con la negociación del presupuestos generales del estado y las exigencias de ERC porque es un compromiso de investidura de Sánchez. Hasta ahora siempre se había sostenido que no había mayoría suficiente reformar el delito de sedición porque Esquerra sólo quería amnistía para sus presos. El cambio de los republicanos de aceptar una reforma como la que ahora se aborda ha sido el detonante para acometer un cambio legislativo que necesita mayoría absoluta, 176 votos.

Pedro Sánchez y Pere Aragonès se reúnen en Moncloa para retomar su relación tras la crisis de Pegaso en julio de este año

Pedro Sánchez y Pere Aragonès se reúnen en Moncloa para retomar su relación tras la crisis de Pegaso en julio de este añoPrensa Europa

Una de las ideas más repetidas por Sánchez y todos sus ministros es que la situación actual de Cataluña no tiene nada que ver con la de 2017 cuando los independentistas, con Mariano Rajoy en el Gobierno, aprobaron las leyes de desconexión, independencia declarada unilateralmente y celebró el referéndum ilegal. Una sociedad rota, dividida y con un grave problema de convivencia.

Sánchez tira de datos para justificar que su ‘agenda para el reencuentro’ ha dado resultados. Subraya que en 2017, según el CIS, la situación de Cataluña era el segundo problema de los españoles, ahora ocupa el posición 41. Otra cifra que utiliza Moncloa es que el número de catalanes que no quieren la independencia supera el 50%. El último consejero delegado también señala que solo uno de cada 10 catalanes opta por la vía unilateral y prefiere el diálogo.



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