La vida de Ablaye Mboup no ha sido fácil. Llegó a España buscando un futuro mejor, pero la enfermedad la golpeó fuerte. Padece hipertensión arterial pulmonar, una rara patología que afecta a uno de cada 100.000 habitantes y que, en su caso, le está consumiendo rápidamente en un hospital malagueño. Aquí pasa sus días sin más compañía que la de los sanitarios.

A los 60 años, pesa solo 35 kilos. “Está extremadamente delgado, está desnutrido. Ya no puede alimentarse”, explica a NIUS Rafael Bravo, su cardiólogo en el Hospital Costa del Sol, que junto a la Asociación Nacional de Hipertensión Pulmonar lleva meses tratando de cumplir la ultima voluntad del paciente: “Él solo quiere que su hijo venga de Senegal y poder despedirse”, dice.

Una muerte digna, humanizada, que sólo encuentra obstáculos. “Su hijo suyo está listo para venir pero no puede conseguir que le den cita para visa. Ha venido a dormir a la puerta del Consulado de España en Senegal pero le dicen que sin cita no le atienden. Es un bucle”, explica el médico que asegura que ya se ha hecho la petición en España, argumentada y sustentada en criterios médicos.

El tiempo se está acabando. “Es cuestión de semanas, tal vez de días”, lamenta. Ablaye ya ha aceptado que le queda poco pero la esperanza de ver a su hijo lo mantiene con vida. Ni siquiera tienes la opción de ir a casa. pasar los últimos días. “Vive en un piso compartido con otros compañeros senegaleses y no pudo recibir los cuidados necesarios”, cuenta el médico que, todos los días, acude a verlo y hacerle compañía.

Carta a la Reina Letizia

Ablaye está solo y por eso es tan imprescindible la llegada de su hijo. “Es muy triste y es una muerte muy mala”, dice a NIUS Eva García, presidenta de la Asociación Nacional de Hipertensión Pulmonar, que incluso ha enviado este martes una carta a la reina Letizia para que interceda en las negociaciones. “Espero que sea la madrina de las enfermedades raras puede acelerarlo todo para que tenga una muerte digna”, señala.

Ablaye enfrenta su cuenta regresiva desde una cama de hospital, a miles de kilómetros de su familia. Su fichaje por Senegal es inviable por las condiciones en las que se encuentra. Solo puede esperar que se hace el milagro y aparece su hijo para darle el ultimo adios antes de que sea demasiado tarde.



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