• “Con una buena alimentación podemos reducir la prevalencia del cáncer del 50% actual al 5 o 10% para nuestros hijos y nietos”, afirma Marcos Malumbres, Investigador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).


  • Los datos estadísticos indican que especialmente los tumores gastrointestinales y los que dependen de hormonas (mama o próstata) pueden estar asociados a malos hábitos nutricionales.


  • “La mala alimentación provoca situaciones de estrés celular que pueden favorecer el desarrollo de un tumor”, afirman los expertos

Dime lo que comes y te diré quién eres. Comer una dieta saludable, rica en frutas y verduras, ayuda a mantener alejadas enfermedades graves, como el cáncer. Cada vez más investigadores atribuyen un papel más importante a la alimentación en el desarrollo del cáncer, e incluso afirman que “se debe actuar sobre la nutrición, no solo para prevenir el cáncer, sino como una intervención terapéutica”, señala Marcos Malumbres, Investigador del Instituto Nacional del Cáncer. Centro de Investigación (CNIO) El científico explica que, en el riesgo de desarrollar cáncer, y para la mayoría de la población, “Hábitos como la dieta pesan más que los factores genéticos, al menos en las sociedades modernas”.

No se trata de curar el cáncer con la dieta, sino de complementar el tratamiento con estrategias nutricionales precisas. Y prevenir el riesgo de cáncer con una nutrición adecuada. “Hoy es claro que la Los hábitos alimentarios están detrás de muchos de los tipos de tumores más frecuentes, especialmente los gastrointestinales y los de mama o próstata, dependiente de hormonas”. “En los últimos años se ha dedicado mucho tiempo a ver cómo el tabaco, el alcohol o el sol provocan mutaciones en nuestras células, y nos hemos olvidado de lo más cotidiano, la alimentación y el estilo de vida. En este momento, hay interés en ver cómo los alimentos y la nutrición afectan el cáncer, y estamos viendo que realmente son muy importantes.

El motivo, dice Malumbres, es que nuestro cuerpo está preparado para asimilar ciertos nutrientes y el estilo de vida que llevamos nos hace comer alimentos que no son muy buenos. Estamos hablando de productos procesados, bollería, zumos, comida rápida…”A corto plazo, quizás, no tenga muy grandes consecuencias, pero a largo plazo afecta mucho. Por ejemplo, nuestro cuerpo está preparado para tomar cierta cantidad de azúcar, que también es adictiva para nosotros. El problema viene cuando acumulamos durante 30 o 40 años tal cantidad de azúcar, que es responsable de diversas enfermedades como la diabetes, la obesidad, pero también el cáncer”, explica.

Piensa en nuestros hijos y nietos

España, hace unos años era uno de los países más longevos del mundo y ahora, es el país europeo con más obesidad infantil. “Debemos dejar de engañarnos y saber que la dieta mediterránea ya no existe en España. Creemos que estamos a salvo porque vivimos en el Mediterráneo, pero no es así. Y si lo aceptamos, es fácil cambiar. Cuando hablamos de una dieta equilibrada, que evite especialmente los alimentos procesados, no estamos promoviendo una dieta súper rara, al contrario, tenemos que darnos cuenta, que la inercia en la dieta nos está llevando a aumentar enormemente el número de enfermedades”, explica el investigador del CNIO.

Los expertos insisten en que cuanto más procesado sea el alimento, más probable es que aparezca el cáncer

Por ello, parece claro que debemos pensar en las próximas generaciones, en nuestros hijos y nietos. Si tratamos de evitar la acumulación de estos alimentos, el porcentaje de enfermedades será menor. “La discusión científica no es necesaria. Nuestra dieta actual, junto con el estrés, el tabaco y el alcohol, aumenta el riesgo de cáncer. Hay sociedades en las que las dietas no han variado tanto, o no se consumen tantos productos procesados. En ellos el porcentaje de tumores es inferior al 5%, en nuestra sociedad llegamos al 30%”, dice Malumbres.

Son países desarrollados, pero geográficamente son más difíciles de acceder. Islas o territorios elevados donde casi no llega comida procesada. Estas sociedades tienen en común que la longevidad es muy alta y el porcentaje de enfermedades es muy bajo en todas ellas. “Comen lo que cultivan, comen mucho pescado y dejan la carne roja para eventos o celebraciones, los jugos y la bollería casi no saben. Siguen una dieta similar a la de nuestros padres”, explica la investigadora.

“Entonces, una dieta adecuada no puede asegurar que no exista el cáncer, pero sí que baja el porcentaje de casos. Hay evidencia científica para decir que sí. Las terapias actuales han recorrido un largo camino. Hay cánceres que se curan, pero al final estamos consiguiendo alargar la vida meses y meses Cambiando la dieta y el estilo de vida, hablamos de que a un niño le da cáncer o no. Se espera que para 2050, la mitad de todos los hombres y una de cada tres mujeres tengan cáncer. Si solo con la nutrición logramos reducir del 50% al 10-5%, imagínense lo que esto significa en nuestros hijos y nietos”, explica la científica.

La genética influye, pero el estilo de vida, más

En la misma línea habla Miguel Ángel Seguí, portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y jefe del servicio de oncología del Hospital de Sabadell, diferenciando la genética como herencia o como alteraciones génicas. “Es decir, los cánceres hereditarios siguen siendo una rareza, provocando tumores en una proporción muy pequeña. Y por sí sola, la herencia tampoco es suficiente, debe haber más cosas. Si entendemos la genética, las alteraciones génicas, todos los cánceres tienen alteración génica inducida por múltiples causas.

Fumar es uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer. Pero se estima que la obesidad, que es el resultado de una mala nutrición, pronto será el primer factor de riesgo para el desarrollo del cáncer. Una ‘mala alimentación’ puede provocar cambios en el organismo que favorezcan la aparición de determinados tipos de cáncer”.

Los expertos insisten en que cuanto más procesado sea el alimento, más probable es que aparezca el cáncer. Es por esoEn el mundo desarrollado existe una mayor probabilidad de riesgo de cáncer que en otras partes del mundo con menor bienestar social. “No es un alimento específico, es la dieta en general”. Seguí, insisto en comer mucho verde, legumbres, proteína de pescado, poca carne roja y ejercicio. “Pero no solo es buena la dieta mediterránea, sino también la dieta japonesa, basada en mucho pescado, o la dieta nórdica, que tiene muchas legumbres, verduras y pescado azul, huevos y lácteos. Todo con poca carne roja y pocos alimentos procesados”.

¿La dieta influye por igual en el riesgo de desarrollar cualquier tipo de cáncer?

Los datos estadísticos indican que algunos tipos de tumores como los gastrointestinales o los hormonodependientes (mama, próstata, etc.) pueden estar más asociados a malos hábitos de alimentación. es decir, elLos órganos que se encargan de procesar los alimentos y a los que les estamos poniendo sustancias que les causan daños a largo plazo como los intestinos, el estómago o el hígado, son los que más sufren con esta dieta, por tanto, los que tienen más posibilidades de sufrir sufrir un cáncer. Por otro lado, la obesidad está más relacionada con el cáncer que depende de hormonas como la endometrial o la mama.

Para Seguí es más fácil relacionar los cánceres más frecuentes con el estilo de vida, el ejercicio, la dieta o el tabaco. “Es importante en el cáncer de colon, de mama, de endometrio, de próstata, incluso de páncreas. En otros cánceres menos frecuentes es más difícil relacionarlos con la dieta porque están menos estudiados, pero seguro que también influyen”.

Que un alimento sea cómodo de comer no significa que sea bueno

No hace falta repetir qué son los alimentos saludables, dice el experto del CNIO, el problema es que cuesta comerlos a diario. “Antes estaban en el día a día y hacíamos un esfuerzo para conseguir una tarta. Ahora, es al contrario, la bollería y los productos elaborados es lo fácil y cómodo, y lo complicado es hacer verdura a diario. Debemos tratar de cambiar las tornas, desde tres puntos de vista. “Desde las escuelas se puede hacer mucho. En casa mejor no comprar, si hay se lo comen. Si lo que predomina es la información sobre comidas rápidas y procesadas, debemos advertir que no son beneficiosas y se debe regular la publicidad que repercuta en su consumo”.

Seguí está de acuerdo e insiste en que en nuestro mundo occidental moderno existe una presión comercial sobre los alimentos procesados ​​y asegura que hay muchos estudios que demuestran que tomarlos aumenta entre un 10 y un 15 % el riesgo de cáncer. “Hay que evitar los alimentos procesados, que sean fáciles no quiere decir que sean buenos, y esto es tarea de todos, empezando por las administraciones. Bollería, azúcares, platos preparados, colorantes, estabilizantes, una dieta basada en estos alimentos confirman que aumenta el riesgo de cáncer.

También quiere dejar claro que no existe una dieta que proteja contra el cáncer a nivel personal, aunque sí a nivel general. Una alimentación correcta es buena porque facilita todo. Pero ninguna dieta va a curar el cáncer, no hay evidencia científica que diga que dejar de comer azúcar sea efectivo para curar. Lo que sí parece claro es que una dieta saludable previene la aparición de cáncer en el futuro y además ayuda a tolerar mejor el tratamiento”. Aquí, Malumbres afirma que la evidencia actual sugiere el beneficio del ayuno intermitente. “Alternar períodos prolongados de ayuno con horas de alimentación antes de las terapias mejora los efectos secundarios durante el tratamiento”.

Los expertos creen que hay muchas cosas que se pueden hacer para prevenir el cáncer. Además, hasta un tercio del cáncer se puede prevenir con medidas de salud pública, una dieta equilibrada, ejercicio, tabaco y alcohol. “Esto depende mucho de la sociedad, por eso tenemos que mandar el mensaje de que la vida sana tiene beneficios, puede que no sea tan divertida como una vida menos sana, pero sí da muchos beneficios para la salud. Los alimentos que ahora nos facilitan la vida ahora nos la pueden complicar mucho más en el futuro”concluye el portavoz de la SEOM.



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