• Realizó la ilustración del cartel de las elecciones de 1977, con Felipe González con trabajadores, que ahora ha recuperado el PSOE


  • Sánchez no es autor de la versión de 2022, en la que se ve a Sánchez, Zapatero y Felipe: “Falta el pueblo”


  • Dibujó para niños en los programas Sabadabadá, Dabadabadá y El Kiosko, y es padre de Daniel Sánchez Arévalo

Todo se concibió una noche de la Transición, en 1977, en la casa de Peridis, a las afueras de Madrid. El dibujante, arquitecto, humorista, etc. etc. y su mujer habían organizado una cena. También está invitado un amigo de toda la vida, el ilustrador José Ramón Sánchez, con su mujer; y un político, Javier Solana. Hasta ese día nos lleva José Ramón Sánchez cuando le preguntamos por el origen del primer cartel electoral del PSOE de Felipe González, el de 1977, años en los que, según nos cuenta, pasó de ser “un tipo normal a ser alguien que ilustraba el cambio”.

Con motivo del 40 aniversario de la victoria socialista en las urnas, el PSOE ha recuperado el cartel, que aunque no es el del 82, tenía mucho simbolismo. En él, se ve a Felipe González con un pescador, un metalúrgico, una campesina y un ejecutivo. En el cartel de 2022 solo aparecen tres personas: Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez. El autor del original dio su permiso y no es que parezca malo, pero hubiera dibujado algo muy diferente, porque a su juicio “falta lo fundamental, que es el pueblo, porque ¿qué es el poder sin el pueblo?”, reflexiona.

La comunicación con NIUS es por teléfono. Vive en Santander el ilustrador que todas las semanas dibujaba viñetas en el programa de Sabadabadá para enseñarnos a dibujar. De allí nos traslada a Madrid ya aquella cena de hace 45 años. José Ramón se dedicó a ilustrar libros infantiles para Santillana. Solana lo felicitó por ellos y, entre plato y plato, le dijo que se estaba preparando una gran fiesta de izquierdas en Madrid, en el barrio de San Blas. Se esperaba la asistencia de 200.000 personas de izquierda.

Para José Ramón, Javier Solana era “un gran jefe del PSOE”, y eso que todavía le quedaban años para ser ministro y muchos más para ser secretario general de la OTAN. Pero en el juego era alguien importante y ya les había dicho a sus compañeros que esa noche iba a cenar con un ilustrador. A los socialistas les pareció buena idea que el cartel del partido fuera un dibujo suyo.

Pasé de ser un tipo normal a ser alguien que ilustraba el cambio (José Ramón Sánchez, autor del primer cartel electoral del PSOE)

Le sugirió que pensara en algo y tres días después se encontraron. Sánchez acudió con un boceto en la mano: “Un exterior con árboles, nubes, pájaros… y un torrente de gente que viene”, así describe el cartel la fiesta de la libertad, se vendió por cien pesetas (60 céntimos). “Fue un bombazo. El que se metió en San Blas”, dice Sánchez entre risas al recordar que en la fiesta se vendieron 10.000 de esos carteles.

cartel del partido de la libertad

El colorido y alegre cartel encantado Alfonso Guerra, quien le dijo: “Llevamos mucho tiempo hablando de cambio, sin saber cómo puede ser. Este dibujo es cambio”. José Ramón Sánchez lo cuenta entre orgulloso y emocionado: “Pasé de ser alguien normal a alguien que ilustraba el cambio”.

El cambio también entró en su vida a partir de entonces. 15 días después del partido de la libertad, el PSOE le volvió a llamar. La comisión entonces fue el cartel electoral de las primeras elecciones democráticas desde 1936. No se le encargó nada en concreto, pero tuvo una idea: “Felipe rodeado de la gente”, porque “tenía que estar el candidato, pero también la gente”, apunta.

No a todo el mundo le gustó el cartel, dice José Ramón, que recuerda las críticas del escritor Paco Umbral. En el partido, al principio, generó dudas pero la imagen acabó en las vallas publicitarias que pedían el voto por el PSOE. Sánchez siempre ha defendido que tuvo “cierta osadía” con ese dibujo, pero está convencido de que la “gran osadía era del PSOE”, que la utilizó.

José Ramón Sánchez con Alfonso Guerra

José Ramón Saánchez con Alfonso Guerraniusdiario.es

José Ramón, “de izquierda” porque nació “pobre”, Nunca cobró por esos dibujos ni por ningún otro encargo relacionado con la política o la religión. Se trataba de contribuir a la transición.

Esa aportación acabó siendo un “clásico del PSOE”, que no ganó en las urnas a la UCD de Suárez pero obtuvo 5.371.866 votos, que le dieron 118 diputados. A José Ramón le gusta pensar que su obra también motivó algunos de esos votos porque “tenía un aura especial. Fue una novedad que ningún otro partido hizo. Era vistoso, alegre, contagioso”

La transición fue una época en la que se trataba de aportar algo. No fui a manifestaciones ni fui a la cárcel, pero puse mi granito de arena.

A sus 86 años y con el Premio Nacional de Ilustración 2014 en su currículum, este cántabro de palo castellano defiende con pasión la Transición y asegura que los que no creen en ella “no tienen ni idea”. Aquellos años fueron los de “una época en la que se trataba de aportar algo. No fui a manifestaciones ni fui a la cárcel, pero puse mi granito de arena”, nos dice antes de intentar plasmar el espíritu que dominaba aquella época: “Se trataba de cómo queríamos que fuera nuestra sociedad después de la dictadura de Franco”.

José Ramón Sánchez recuerda que La primera vez que conoció a Felipe González, el futuro presidente estuvo dos horas hablando con él sobre Adolfo Suárez y el rey Juan Carlos. “Estaba tratando de convencerme de la importancia de ambos para la transición”, porque sí, la transición existió y -agrega- “el que no se lo cree ahora, no tiene idea”

A ese “granito de arena” le siguieron otros, como los carteles del municipal del 79: “Lo mejor que he hecho”, dice de aquel proyecto que hizo con su gran amigo Peridis. Y luego más como una versión infantil ilustrada de la Constitución de 1978.

constitución de los niños

Para esa obra se inspiró -asegura- en Estados Unidos, donde “los padres de la patria” tenían claro que había que hacer una Constitución del pueblo para el pueblo. La propuesta vino de Pío Cabanillas, miembro de la UCD, que antes de dirigirse a él habló con el PSOE y le pidió que le “prestara” su ilustrador. La respuesta fue: “Ahí está, no es cuestión de prestarlo, llámalo” Nos explica que insistamos en el entendimiento que esos años hubo entre las partes.

Entretenidas y locuaces, las conversaciones con José Ramón son de esas que inevitablemente se alargan. La mañana que nos atiende tiene una cita, pero antes de colgar no podemos resistirnos a preguntarle por su hijo, el director de cine Daniel Sánchez Arévalo. El ilustrador y el director de Primos o Gordos se admiran profundamente. En privado y en público.

Daniel suele decir que para alcanzar la relevancia del legado de su padre tendría que rodar 100 películas más. Para José Ramón, cada proyecto de su hijo vale cinco de los suyos. De hecho, su voz brilla cada vez que habla de sus películas, su libro o su última serie, más que cuando habla de su obra, que encaja perfectamente en una época en la que la política se veía en blanco y negro en muchas televisiones, pero también en color gracias a su “grano de arena”.



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