• El mecanismo francés para convertir la inflación en deuda pública lleva a la eléctrica a sufrir un mínimo de 32.000 millones de euros de pérdidas solo este año

Francia tiene la electricidad más barata. Lo habrás escuchado muchas veces. Es cierto, un hogar francés promedio paga algo menos de 100 euros al mes por electricidad y calefacción (que en Francia es generalmente eléctrica). El gigantesco parque nuclear francés (56 reactores) está casi totalmente depreciado. El Gobierno indica cada año a EDF el precio al que debe vender la electricidad a las comercializadoras (42 euros por Mwh este año) y clientes finales. Los ciudadanos pagan una tasa anual fija en función de la potencia suscrita. El más común es de 6 kWh. Esa suscripción cuesta 136,12 euros al año. A esto le suman 0,1740 euros por kWh consumido. Y no lo cambia mucha crisis energética que sufre Europa. Porque eso es lo que decidió Macron. La empresa produjo tanta electricidad con su extensa red de reactores nucleares que incluso se le permitió exportar electricidad a países vecinos. El sistema funcionó perfectamente. Pero el sistema se rompió.

Francia tiene menos de 30 de sus 56 reactores nucleares en funcionamiento. Los que no funcionan están en parada de mantenimiento programada (que en algunos casos está tardando más de lo esperado) o parada forzada por problemas inesperados de corrosión. Esto significa que la producción es ahora insuficiente incluso para las necesidades nacionales. Según datos de la propia EDF, el pasado mes de agosto Francia exportó 3.377 GWh de electricidad e importó 6.740, con un saldo negativo de 3.363. Esta electricidad importada se paga a precios de mercado.

Si en un año normal EDF producía más de 400 TWh de sus centrales nucleares, este año no llegará a los 300 TWh ni en la mejor de sus previsiones y ya reconoce que estará cerca de los 280 TWh. LLa paradoja de sus pérdidas es que también son mayores cuantos más clientes tiene. En un año suma 939.000 clientes más, atraídos por las tarifas fijas que debe ofrecer por orden del gobierno. Más clientes para vender más electricidad a pérdida.

Haber puesto todos los huevos en la canasta nuclear también convierte a Francia en uno de los países de la Unión Europea con menor porcentaje de electricidad generada a partir de fuentes renovables. Los datos de Eurostat dicen que Francia estuvo en 2020 por debajo del 25% mientras que la media europea estaba en el 37,5% y España rozaba el 50%. La situación actual obliga a EDF a importar de sus vecinos y comprar electricidad de las plantas de gas, lo que eleva el precio. Pero la política del Gobierno hace que la compañía no pueda repercutir los precios a las comercializadoras (solo puede cobrarles 42 euros por MWh), empresas y hogares, por lo que las pérdidas, tal y como ha actualizado EDF este jueves, alcanzarán un mínimo de 32.000 millones este año. de euros A esa cifra hay que sumar este año los 9.700 millones de euros que el Estado francés pagará a inversores privados para recuperar el 16% de la empresa que no controlaba. El agujero de EDF este año supera así los 40.000 millones de euros.

Mientras las empresas eléctricas de todo el continente disfrutan de beneficios récord, la empresa francesa, que también opera bajo un régimen cuasimonopolio, sufre pérdidas que serían inasequibles para cualquier otro de su sector. La agencia Bloomberg estimó el 30 de agosto que en los próximos dos años la eléctrica El británico podría sumar unos 200.000 millones de euros de prestaciones. En España, solo Iberdrola espera tener un beneficio neto este año de entre 4.000 y 4.200 millones de euros.

Este marco sirve para convertir la inflación (que se generaría al permitir que los precios de la energía suban como en los países vecinos) en deuda pública. Fuentes de Eurostat ya le dijeron a NIUS en julio que estimaban que esto permitiría a Francia reducir la inflación entre dos y tres puntos. El futuro de EDF se ve oscurecido por esta política pero también a medio y largo plazo por el envejecimiento del parque nuclear francés. Para seguir siendo la potencia nuclear que es hoy, Francia tendría que invertir masivamente en energía nuclear porque solo entre 2029 y 2035, período para el que el presidente Macron prometió seis nuevos reactores, 14 deberán cerrarse.

EDF lleva 20 años sin conectar un nuevo reactor a la red, hecho que choca con los 50 reactores que conectó en los 15 años transcurridos entre 1979 y 1994. Flamanville, el proyecto que iba a lanzar la nueva generación de reactores franceses, es un sumidero sin fondo. Presupuestada a cinco años y 3.800 millones en 2023, cumplirá 16 años y habrá superado los 21.000 millones de coste (datos del Tribunal de Cuentas francés) sin funcionar todavía. La Asamblea Nacional francesa aprobó este miércoles la elección de Luc Rémont, actual jefe de Schneider Electric, como nuevo máximo responsable de EDF. Pero las manos de Rémont están atadas mientras el gobierno de Macron no cambie su política de utilizar EDF como cobertura contra la inflación.



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