• “Las condiciones actuales de nuestro entorno contribuyen a que seamos cada vez más alérgicos a más cosas”, explica el experto Juan José Zapata


  • La contaminación y el cambio climático han desencadenado alergias


  • Entre el 20% y el 40% de la población mundial vive con algún tipo de alergia, en la próxima década la cifra superará el 50%

Estornudos, congestión, secreción nasal, picazón en los ojos, tos seca, dificultad para respirar… son los síntomas de la alergiauna patología cada vez más frecuente y extendida en cualquier época del año. “Empecé con alergia al polen de gramíneas cuando tenía 17 años, pero ya tengo síntomas desde hace casi doce meses”, explica Eva García a NIUS. Ahora tiene 52 años y con el tiempo ha sido presa de una multitud de alérgenos.

es algo muy comun“, Explique Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología (SEAIC), “Porque el problema no es que tengas, por ejemplo, sensibilidad a los pastos. El problema es que en tu genética está la posibilidad de que seas alérgico y las condiciones actuales de nuestro entorno contribuyen a que cada vez seamos más alérgicos a más cosas”.

“Solo el 10% de las personas que son alérgicas lo son al polen. El resto de los más de ocho millones que padecen esta enfermedad ‘se lo deben’ a más de una plantalo que al final hace que la alergia sea casi crónica”, explica Zapata, que pone un ejemplo muy ilustrativo. “Piensa que en diciembre y enero poliniza la artemisa, en febrero y marzo el ciprés, en abril empiezan las gramíneas, luego viene el olivo, luego viene la salsola y también está la parietaria, que es una planta de todo el año, que siempre está ahí”, explica. “Los que tienen sensibilidades múltiples superponen un polen con otro y eso les amarga la vida casi todo el año.“, el explica. “Hay que desterrar la idea de que las alergias son algo asociado a la primavera”.

También tenemos el problema de los ácaros, que siempre están ahí, y los epitelios de los animales. Mucha gente tiene mascotas, y las mascotas también pueden desempeñar un papel en la creación de un ambiente inflamatorio que conduce a ciertas reacciones alérgicas. Nuestro entorno es cada vez más complejo y eso juega en contra de esta patología”, enfatiza Zapata. “Cada vez hay más pacientes polisensibles a muchos alérgenos y que también son polialérgicossignifica que no solo son sensibles a estos alérgenos, sino que están produciendo síntomas”, destaca.

¿Cómo afecta tomar antihistamínicos todo el año?

“El problema no es que tengamos que tomar antihistamínicos todo el año, porque No son drogas excesivamente peligrosas. El problema es que nos automedicamos. Como es una enfermedad en la que no suele haber sensación de gravedad, la gente va a la farmacia y pide algo que le ayude a sobrellevarla, o se deja aconsejar por lo que le dice el conserje, o algún conocido o quien le recomiende tomarlo. o ese antihistamínico que les ha funcionado. Y puede mejorar, pero eso no es un tratamiento ordenado de la enfermedad. Esa es una forma de salir un poco del apuro, pero lo ideal es hacer un buen diagnóstico..

“De todos modos, no es una droga que tenga muchos efectos secundarios. En realidad, los antihistamínicos de última generación prácticamente no producen sueño, que es un problema que tenían los primeros, sobre todo a la hora de ponerse al volante. Los viejos antihistamínicos prácticamente se han eliminado y ya casi nadie los toma. Se utilizan para la vía hospitalaria solo en determinados casos”, detalla.

“Los medicamentos actuales para la alergia se toleran bastante bien con el tiempo. Y no solo antihistamínicos, sino también en el caso de que el paciente pueda tener problemas respiratorios, hay muchos aerosoles que son muy seguros y que permiten una muy buena calidad de vida a los que padecen estas sensibilidades y enfermedad asmática, pero para encontrar el adecuado, insisto, es fundamental acudir al especialista”, defiende Zapata.

Menos pastillas y más diagnóstico

“Lo importante es saber realmente a qué alérgeno somos sensibles, el que nos está provocando los síntomas, para ir a la causa y solucionarlo con una vacuna alergénica.. Cuando los pacientes son correctamente diagnosticados y tratados con las vacunas adecuadas, es obvio que necesitarán tomar muchas menos pastillas, a veces ninguna”, argumenta el alergólogo.

“Para hacer un buen diagnóstico siempre recomiendo a los pacientes que anoten las fechas en las que tienen síntomas, porque tenemos una red de sensores de aerobiología que nos dicen, casi en tiempo real, cuándo se están produciendo los picos de polinización”, aclara. “Entonces, si un paciente me dice que se vuelve fatal en diciembre, pues voy a saber casi categóricamente que es la artemisa la que está causando los síntomas. En breve, Atendiendo a los síntomas que tenemos, llevando esa información al especialista y haciéndonos las pruebas pertinentes, es fácil encontrar un diagnóstico. Ayúdanos”.

“Y lo mismo ocurre con los pacientes asmáticos. Si sabemos qué alérgeno está causando su asma, podremos luchar contra él con una vacuna. Esto evitará que se abuse de los tratamientos de rescate, como los broncodilatadores”, dice. “Si cada vez que te sientes mal te das una ‘bocanada’ de ventolín, no estás afrontando la parte fundamental de la enfermedad, que es la inflamación, por lo que lo primero es hacer un buen diagnóstico con pruebas de alergia y respiratorias.

“En definitiva, aunque no tiene nada de malo tomar medicación, lo ideal es tratar la causa mediante vacunas. Pocas enfermedades pueden presumir de tener una forma de cura tan buena como las alérgicas a las vacunas“, el Insiste.

¿Por qué somos cada vez más propensos a las alergias?

Las estadísticas apuntan a que entre el 20% y el 40% de la población mundial vive con algún tipo de alergia. Es probable que las cosas empeoren incluso si, como predice la Fundación del Centro Europeo para la Investigación de la Alergia (ECARF): uno de cada dos bebés nacidos en Europa En este momento acabará desarrollando una alergia a lo largo de su vida.

¿Pero por qué sucede? “Es debido a una falla de nuestro sistema inmunológico. Para ser más exactos, a una pérdida de tolerancia a sustancias que, a diferencia de virus y bacterias, no son patógenas”, explica Zapata. “A pesar de que no hay nada más natural e inocuo que un grano de polen, el organismo de una alergia al polen supone una grave agresión”.

El sistema inmunitario se prepara para defenderse de microbios y bacterias, creando anticuerpos que eliminan la infección. Hoy en día, El exceso de higiene y el uso de vacunas y medicamentos hacen que nuestro sistema inmunológico cambie y sea más propenso a las alergias. “Es un problema emergente que Te va a dar muchos dolores de cabeza. El entorno está haciendo nuestra epigenética, es decir, la capacidad que tenemos de adaptarnos al medio, nos está situando en un escenario mucho más alergénico y con muchas más posibilidades de que nuestros genes desarrollen alergia”, indica el alergólogo.

Contaminación, cambio climático, vivir en un entorno con muchas menos enfermedades infecciosastodo ello hace que nuestro sistema inmunitario preste atención a otros detalles del entorno, como la presencia de polen, la presencia de un ácaro o el epitelio de algún animal al que puedan estar sensibilizados”.

La epidemia del siglo XXI

“En Europa más del 25% de la población ya tiene alergias y se presume que para la próxima década la cifra suba al 50%. “Cada vez hay más gente alérgica a más cosas. Puede considerarse la epidemia del siglo XXI y ha sido calificada como tal por la Organización Mundial de la Salud. Está una enfermedad que está creciendo muy rápido. Va en aumento y su impacto es enorme, tanto a nivel de afectados como del gasto que produce en nuestros sistemas de salud”, dice Zapata.

Si la temperatura media está aumentando, esto tiene un efecto inmediato en las temporadas de polen, que comienzan antes y terminan cada vez más tarde.“, dice el experto. “Estamos en noviembre pero parece abril. Las plantas creen que están en primavera y se comportan como tales. El periodo de polinización de muchas plantas se está alargando y esto repercute directamente en el aumento de las alergias”.

La contaminación es otro factor que está aumentando las alergias. Daña el suelo, afecta las semillas que germinan, las raíces de las plantas y sus frutos comestibles. También a los herbívoros que se los comen, y que luego nos comemos a nosotros mismos. ¡Vertimos enormes cantidades de productos tóxicos en la tierra y los mares que nos sustentan y luego pretendemos ser saludables.!

¿Hay alguna manera de detener el aumento de las alergias?

“No es fácil”, admite Zapata. “Es una enfermedad social que evoluciona a medida que evoluciona nuestra forma de vida. Por lo tanto, podemos minimizarlo mediante un buen diagnóstico o un buen tratamiento y controlando el entornola que nos aconseje el alergólogo en cada caso, en función del problema que tengamos”.

“Si por ejemplo somos sensibles a un hongo y nuestra casa está húmeda, tendremos que controlar la humedad, hacer una limpieza exhaustiva, si es a los ácaros, tendremos que reducir el número de alfombras o ventilar la casa más para evitar que se acumule polvo, si es a los pólenes habrá que alejarse de las zonas donde hay mucha vegetación en épocas de máxima polinización… El control del clima ya no está tanto en nuestras manos. Sí, en las de nuestros gobernantes para paliar el cambio climático”, subraya.

El futuro de las alergias es oscuro y la forma de enfrentarlo es a través de la inmunoterapia y el diagnóstico, que cada día mejoran. Tienes que enfrentarte a la realidad. Tener alergia es cada vez más inevitable, pero no debemos olvidar que podemos controlarla con los medios que la ciencia está poniendo a nuestro alcance. No los desperdiciemos”, concluye Juan José Zapata.



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